Los números suben y x no lo ve. Dice que no. Nos odiamos, y el odio invade el oxígeno impidiendo respirar. Nos odiamos mucho. Turnamos las horas del día para cruzar las menos miradas posibles, porque duelen. Él vive durante el día y yo durante la noche. Es la distancia más grande que podemos hacer entre nosotros, y aún así, estamos a pocos metros el uno del otro.
- Yo tampoco soy feliz.
Entonces no sé por qué mis números suben, si no te harán feliz. No me quiero con 47, y mucho menos con 48 y no me querré nunca. Y si tú tampoco me quieres, yo no podré salir de aqui.
No hay comentarios:
Publicar un comentario